El sol es fuente de vida, sin él está claro que la raza humana y otras especies vivientes en la faz de la tierra no existirían; entonces, siendo el sol fuente de energía y calor para el planeta tierra, realmente ¿de qué debemos protegernos?

El sol emana diferentes tipos de luz y energía (radiación), que en la totalidad del espectro electromagnético van desde la Infrarroja, que produce calor en la tierra, visible, que se encarga de alimentar el proceso de fotosíntesis de las plantas y la ultravioleta, que se encuentran en la parte del espectro, indetectable a simple vista, pero puede ocasionar desde quemaduras, envejecimiento, hasta el indeseado cáncer de piel.

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Los rayos UV (Ultravioleta) de menor longitud de onda, son aquellos que tienen el poder de afectar de manera contundente la salud del ser humano, pero estos son absorbidos en una gran mayoría por el ozono y otros elementos como la altitud o las nubes. Por otra parte, se encuentran los rayos de una mayor longitud que tienen un impacto menor sobre nuestra piel pero que con la exposición frecuente e indebida sus consecuencias pueden ser desde lo que ya hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas como las quemaduras de sol, pasando por manchas, pecas, envejecimiento de la piel en general, hasta desembocar en una enfermedad permanente y degenerativa.

A la tierra llegan en su mayoría rayos ultravioleta A con algo de B, es decir, UVA, UVB.

¿Qué son los rayos UVA, UVB?

  • Rayos UVA (Ultravioleta A) es el rayo UV de mayor longitud y puede causar daños permanentes como el envejecimiento de la piel hasta cáncer.
  • Rayos UVB (Ultravioleta B) Es contundente, es decir, tiene una menor longitud, podríamos decir que se relaciona directamente con el cáncer de piel.

De este porcentaje de rayos UV que la concentración de Ozono y los diferentes gases no logran cubrir son ante los que debemos actuar con los distintos tipos o agentes de protección.

Entonces, ¿Cómo proteger nuestra piel cuando nos encontramos expuestos?

En lo posible tratar de no exponerte al sol en el periodo de día correspondiente entre las 10:00 de la mañana y 4:00 de la tarde, es durante este horario en que los rayos del sol son mucho más fuertes. Cualquier exposición prolongada, frecuente y sin alguna barrera de protección durante este espacio del día afectaría considerablemente la salud de tu piel.

  • Usar sombrero y gafas 

Es una buena opción, hay que proteger tus ojos con lentes que cubran en un 90% o 100% tu exposición a la radiación solar, esto disminuirá el riesgo de cataratas o la perdida de agudeza en la visión, el sombrero o gorra protegerán tu rostro al igual que el cabello.

  • Usa prendas de vestir que tengan protección UV

Aunque la oferta en el mercado aún no es tan grande puedes encontrar ropa de este tipo, específicamente para nadar, esta te será muy útil si te vas de vacaciones o si por el contrario practicas natación de manera frecuente.

  • ¡Mantenerte hidratado!

Antes, durante y después. Aparte de consumir de manera cuidadosa la cantidad necesaria de agua que tu cuerpo requiere, cuidar de tu piel durante y luego del verano con exfoliaciones e hidratación profunda justo con los elementos indicados lograran que luzca naturalmente saludable.

  • Usa siempre protector solar

Es lo más importante, porque te brinda seguridad en todo el cuerpo, aunque no estés envuelto de pies a cabeza, este agente protector siempre estará en tu piel, cuidándola de cualquier exposición a los rayos UVA y UVB. Debes tener en cuenta su buen uso.

  • Aplicarlo 30 minutos antes de salir.
  • Si entras en contacto con el agua o sudoración excesiva, hacer una nueva aplicación u opta por un protector solar que sea resistente al agua, como nuestro Fotoprotector ISDIN Fusion Water SPF50+.
  • Debes repetir una nueva aplicación cada 2 horas.
  • Usar el protector solar aun en días nublados.

Recuerda que no hay excusas, puedes encontrar el protector solar que se ajuste perfectamente a tu tipo de piel, como nuestro Fotoprotector ISDIN Fusion Air SPF50 que funciona perfectamente para una piel grasa. Algo más para que tengas en cuenta, que quiere decir SPF (Sun Protection Factor) factor de protección solar, hace referencia a la medida de protección contra los rayos UVB que tiene el protector solar que usas, si tu piel expuesta al sol sin protección alguna tarda 20 minutos en ponerse roja, con un protector solar SPF 15 logras retardar este efecto 15 veces más, alrededor de unas 5 horas, aunque esta medida de tiempo no es totalmente universal, también debes tener en cuenta tu fototipo (es la capacidad que tiene tu piel para asimilar la radiación solar), si estas al nivel del mar o si por el contrario te encuentras en algún páramo. Todos estos factores hacen que las condiciones o pasos que sigues para usar tu protector solar sean totalmente diferentes y funcionen exclusivamente para ti.

Con buenos hábitos de protección lograremos disfrutar sin consecuencias negativas toda la energía que el sol dispone para alimentar nuestros cuerpos.

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